Fin de curso

Fin de curso

En el ambiente se respiraba ese aire de los últimos días de clase. La primavera parecía haber instalado en la ciudad su catálogo de sol, tirantes  y manga corta. La cita es en una de las cornisas de Madrid. “Primera Toma” es para el barrio como una proa hacia el sur, la avanzadilla de actores jóvenes que aquí aprenden el ancestral arte de la actuación. Con técnica, pasión, juego y mucho esfuerzo.

Estos son los ingredientes que manejan Inés y Alicia, dos mujeres de teatro que han levantado esta escuela ante el asombro de la gente de la profesión. Muchos esperan un edificio gigante y encuentran una recepción pequeña. “¿Es aquí el curso de reportaje?”, pregunta Alex. Parece asistir a una cita a ciegas. Nadie conoce a nadie en este baile de máscaras que es internet. Pero hoy es el día en que debemos ponernos cara, tras seis semanas de mantener contacto a través del foro y el chat. Él es uno de los alumnos del curso online de Reportaje Documental que ha puesto en marcha Documfy.

“Viendo los vídeos, la escuela parecía mucho más grande”. Quien habla es Tomás responsable de Plataforma/C (con “c” de cultura) que facilita el soporte técnico para el curso online. Enseguida rompe un lanza por las tres personas que hacen posible que el moodle tenga rasgos humanos.

Un curso para gente sin apenas tiempo, en medio de una vida de locos. Podría ser una explicación de por qué existe este boom de los cursos online. Buscamos herramientas para formarnos deprisa y tampoco tenemos mucho dinero en el bolsillo. ¿Y de toda la oferta con qué me quedo?. Sigo preguntándome y respondiéndome a mí mismo. Alguien en estos últimos meses escribió en su facebook : “que esta gente esté dispuesta a enseñarte todo lo que sabe, no tiene precio”. Dejo mis ensoñaciones, justo cuando escucho a Tomás decir que éste no era un curso para hacer vídeos sino “para aprender a contar historias”.

Desde hace un rato la sala es el escenario de un baile de portátiles, cámaras y demás utillería audiovisual. Un mac alimenta la tele con los prácticas de los alumnos que irá soltando Montse, una de las coordinadoras del curso junto a Paloma. Hoy será la encargada de moderar la clase. En otra mesa, Raquel toma las riendas del streaming para ofrecer el evento en directo. Alberto y Bea, una vez  situados cámara y trípode  desenrollan todos los cables que zigzaguean por el suelo. La escena parece conformar el auténtico sistema nervioso de Documfy. Esther, realizadora y experta en redes sociales, captura el momento con su móvil. Las imágenes  son imprescindibles para la difusión del acto. ¿Y el guionista? ¿Dónde está Luis? Su labor en estos momentos es sin duda fundamental: ir a por agua.

 

La clase ha comenzado. Los alumnos se enfrentan al visionado de su práctica final junto a los profesores que les  lanzaron el reto de convertirse en reporteros.  Alex arrastra el dilema que atormenta a los actores: el ser o no ser de una pequeña compañía teatral. Con la ayuda de su compañero de piso como cámara, María dejo pinceladas de denuncia en su reportaje sobre una protectora de animales. Todavía está  adormecida por las horas de sueño que le robó el montaje.  José María, que había llegado en bici a la sesión, siguió con la misma urgencia sin dejar  de anotar todo lo que escuchaba. Su viaje a las alpujarras de Brenan salió a la luz con dudas y un enfado monumental con la técnica.  Pero ahí estaba. Tampoco Lua estaba contenta de su reportaje sobre la escuela Primera Toma. El arranque y la utilización de entrevistas y recursos, dejaba a las claras su gusto y experiencia como realizadora.

Alrededor de un televisor, en círculo o sentados en las escaleras celebramos este encuentro. La posibilidad de trascender lo virtual y situarnos frente a nuestras dudas, ha resultado enriquecedor para todos. Alex ya tiene en mente un reportaje sobre movimientos ciudadanos. José María con su cuaderno de notas repleto sale disparado en su bici rumbo a un proyecto con homeless. María protege su próximo reportaje por miedo a no gafarlo. A Lua se le acumulan las ideas, a la espera de una subvención que le llevará a rodar a una isla atlántica.

Si teníamos alguna ilusión al comenzar el curso era la de haber podido despertar en los alumnos una auténtica vocación de reporteros. La osadía de sus futuros reportajes habla de la ilusión y las ganas , lo único que es impermeable al éxito o el fracaso. Hoy han acudido cuatro a nuestra clase presencial, los que vivían en Madrid. Pero hemos tenido suerte de contar durante estas dos primeras ediciones del curso con alumnos residentes en diferente puntos de España, Europa y Latinoamérica.

Os dejamos aquí el vídeo de este encuentro con alumnos que tuvimos, ¡esperamos que os guste!

 

Ya estamos pensando en la próxima edición del curso, aún sin fechas, pero que probablemente desembarque después del verano de 2015.